lunes, 25 de abril de 2011

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Quiero decirte que…
(Lunes, 25 de abril, 2011)

Aun despierto en la madrugada empapado de sudor, atemorizado, buscando tu mirada, buscando tu presencia. Eras tú para mí los barrotes de mi ventana, mi escudo protector, mi guardaespaldas pero en la oscura noche cuando tu cuerpo no encuentro en mi cama la ansiedad invade mi alma y se hace la única compañía de mi soledad, la dueña de mi mente y directora de mis actos. No me sirve de nada pero con pavor me apresuro a encender el interruptor de la luz para iluminar la oscuridad de mis noches y busco en cada rincón de mi habitación el monstruo que se esconde y vigila, frente a mí, mis sueños. Es peor que antaño cuando sólo embargaba mi cuerpo la incertidumbre de mi futuro mas ahora es más difícil cada vez hacia adelante mirar si no estás tú…
Me preocupo. Para tranquilizarme me paseo por mi angosta habitación, de esquina a esquina, en la cocina me preparo una infusión, aspiro el aire cancerígeno de un sutil asesino, ese cigarrillo que palidece mis uñas y ensombrece mis pulmones…, cojo una libreta y escribo sobre mis miedos, pienso en soluciones rápidas pero no indoloras, ¿más dolor? Pero mi mente se perturba por encontrarme en un callejón sin salida, por encontrarme en este constante rompecabezas, por ser insuficientemente valiente para morir y suficientemente  cobarde para no morir. Por querer dejar todo y no dejar nada…


sábado, 2 de abril de 2011

Artículo Juan José Millás



[Artículo escrito por Juan José Millás (02/04/2011)…, compartido por una amistad en Facebook. Ahora lo comparto yo con ustedes, ahora que Zapatero se retira.]

El enigma Zapatero.
Un día, hace ahora cuatro años, una persona muy cercana, mucho, al presidente me dijo:
-Te va a parecer una exageración, pero yo creo que a José Luis, a fondo, a fondo, no lo conoce ni Sonsoles.
Acaba pues de anunciar su retirada un hombre al que no conocemos. Entró como un enigma y se va como un enigma. Pero sabemos de él algunas cosas: por ejemplo, que es el primer presidente de izquierdas que ha gobernado este país desde la democracia; que le ha interesado más la política que el poder; que no ha sabido o no ha querido llevarse bien con los medios de comunicación (y que dio libertad a aquéllos a los que podía controlar (TVE); que durante sus mandatos se ha avanzado en temas de igualdad y derechos civiles más que en los últimos cien años; que es una rara mezcla de ingenuidad y astucia, de humildad y arrogancia; que al menos durante su primera legislatura se creía todo lo que decía; que es un feminista radical. Sabemos también que la derecha, a la que nadie ha irritado tanto como él, ha dicho que su capacidad para el Mal (con mayúsculas) carece de límites, que es un tontiloco, que sus formas suaves ocultan a un lobo sediento de sangre, que es un resentido, un simulador, un visceral con obsesiones políticamente inconfesables, que es un inconsistente, un tonto, un inútil, un bobo, un incapaz, un acomplejado, un cobarde, un prepotente, un mentiroso, un inestable, un desleal, un perezoso, un pardillo, un irresponsable, un revanchista, un débil, un arcángel, un sectario, un radical, un chisgarabís, un maniobrero, un indecente, un loco, un hooligan, un propagandista, un chapucero, un excéntrico, un disimulador, un estafador, un agitador, un fracasado, un triturador constitucional, un malabarista, un mendigo de treguas, un traidor a los muertos...
Sabemos que ha legislado a una velocidad de vértigo sobre lo visible, pero también sobre lo invisible: durante su primer mandato, por ejemplo, se suprimió la tartamudez como causa de exclusión en el acceso al empleo público, se incrementó en un 30% la inserción laboral de personas con discapacidad, se aprobó la ley que reconocía la lengua de signos (una antiquísima reivindicación del colectivo de sordos) y la asistencia gratuita a personas con discapacidad, sabemos que eliminó de la ley del divorcio la necesidad de que hubiera un culpable... Sabemos que cuando afirmaba que se proponía quitar el poder a los poderosos y entregárselo a los ciudadanos estaba convencido de que podría hacerlo.
Sabemos que le dolía de verdad el hecho de que los ciudadanos solo votasen cada cuatro años, mientras que los poderosos lo hicieran todos los días del año. Sabemos que al poco de llegar a La Moncloa dijo que su biografía estaba por llegar. Sabemos que tenía un lado visionario tan peligroso para él como para los contribuyentes. Sabemos que ese lado visionario fue el que le condujo a creer que estaba destinado a acabar del todo con ETA o a detener el avance de la crisis con solo ordenárselo. Sabemos que en septiembre de 2010 se reunió en Nueva York con los banqueros y los representantes de los fondos de inversión más importantes de EE UU para pedirles árnica. Sabemos que aquella reunión fue lo más parecido a la escena de un presidente constitucional solicitando clemencia ante un Gobierno de facto. Sabemos que a partir de entonces (aunque ya antes) Zapatero empezó a hacer todo lo contrario de aquello en lo que había creído. Sabemos que comenzó a gobernar sin convicción. Sabemos que si en ese momento hubiera dimitido, dejando que hicieran el trabajo sucio quienes creían en la necesidad (y en el placer) de ensuciarse, hoy sería un mito de la izquierda. Sabemos que el destino de todos nuestros presidentes es salir mal de La Moncloa. Sabemos que Zapatero creía que escaparía a ese destino. Ya sabemos que no.
Sabemos que dijo que no nos decepcionaría.
Sabemos que nos decepcionó (quizá que se decepcionó a sí mismo).