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lunes, 17 de agosto de 2009

Through my window...


Desde mi ventana no se ven verdes praderas, no escucho a los pájaros que en los árboles floreados en primavera empiezan a cantar.
Desde mi ventana la brisa del mar que a los lejos brilla como plata no acaricia mi tez blanca haciéndome suspirar, el sol no besa mi piel, desde aquí sus rayos no cierran mis ojos ni tiñen mis brazos.
Desde mi ventana sólo veo mal ambiente y suciedad.
La gente chilla y únicamente palomas visitantes en mi ventana vienen a reposar, ratas, maleantes, enfermas putrefactas, por qué sí ellas pueden volar, alzado su vuelo sucio, sin garbo, estropeando la vista, subrayando las nubes, surcando el cielo, sableando el aire.
Desde mi ventana veo a gente caminar, andares como patos y ropajes dignos de quemar a fuego aún en el cuerpo de los que los llevan.
Los perros nauseabundos, famélicos, vagabundos, sarnosos, vestigios de humanidad se puede hallar en su mirada, se aprovechan de lo que otros tiran en las basuras, desperdicios como desperdicios se sienten ellos.
Desde mi ventana observo, miro, escrutinio, examino, sondeo a esta insondable y zozobrante sociedad... Perdón, suciedad.
Elliot GueJi.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Trabajo de literatura... Es lo que tiene ser estudiante.

-Carta de amor I.
(Martes, 8 de octubre, 2008)

-Me hallo en el sepulcral silencio de mi lúgubre habitación, taciturno, mirando por la ventana con la vana esperanza de ver tu impoluto cuerpo tras la fría lluvia que ahora choca contra el encorchado alféizar de mi ventana.
Verte anoche me ha creado más dolor que el placer absoluto de aquel breve momento.
Recordando estoy cuando nos sentamos frente a la chimenea con la luz de tan sólo unas cuantas velas, escuchando el crepitar de la madera, sonriendo cual colegial niño frente a ti mi delicioso y dulce helado.
La pasión desbordante de aquella efímera noche produce un consistente nudo en mi garganta que me impide articular palabra.

-He de decirte que nuestro encuentro de ayer a repercutido en mi salud hoy, demasiadas emociones, casi tantas como comida hubo allí.
Ahora, tumbado en mi cama, febril por el cambio de temperatura, pienso en todo lo ocurrido, además de lo de ayer, lo de estos últimos años.
Compartir mi vida contigo ha sido una de las pocas veces en las que he acertado.
Sin suerte en el juego ni amor pleno, contigo he encontrado todo lo que siempre he añorado.

Elliot GueJi.