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domingo, 19 de julio de 2015

Abuelos.

Y yo me desperté y ellos..., ellos durmieron. Ni siquiera me despedí, fue repentino. Quizá pueda verlos, de nuevo, otro día. Y despertar como hoy, confundido y triste, con ganas de Amy. 
Se fueron, de mi mundo, en un suspiro, pero siguen, aquí conmigo, de vez en cuando. 
Cuando les necesito les rezo, y cuando no, me acuerdo de ellos. Cuento, de mis labios, sus historias de vida, de pena, de trabajo, sacrificio y tristeza. Del amor de sus nietos, del amor de sus hijos primero. Del poco tiempo que estuvieron, y cuánto sufrieron.
 Les quiero, "güelos".


miércoles, 23 de febrero de 2011

...


Sólo una cosa no me enseñaste.
(Domingo, 13 de febrero, 2011)

Fuiste tú el primero, fuiste tú el que me enseñó por primera vez, muy tarde en la madrugada, a disfrutar de mi intimidad compartiéndola contigo. Fuiste tú el que me enseñó el valor de un abrazo, el placer que da sentirte seguro y estable. Contigo experimente el amor, el más cercano al verdadero, contigo experimente lo cómodo del tacto de tu piel, lo alucinante del gusto a tu boca, de lo asombroso y revelador de una mirada y lo peor, de lo enganchador de un olor físico, alejado de lo químico, el puro y natural, suave, agridulce e inolvidable, tanto que a veces creo olerlo. Ese olor me mantiene atado, nadie lo tiene a parte de ti, es tu factor diferenciador de otros, es ése olor que me recuerda cada día que mi destino sigue a tu lado.

Me siento obligado a ponerme colonias, perfumes y todo tipo de aromas para no recordar que no quiero recordar cómo huele lo natural. Intento con esto alejarme lo más posible de la experiencia vivida contigo, intento no decir lo que decías ni hacer lo que hacías. Intento. No puedo, después de todo, te quiero… No…, te amo. 

Me enseñaste casi todo, algo importante se te olvidó, quizá no quisiste hacerlo, quizá no nos dio tiempo, para que tú me enseñaras y para que yo aprendiera, quizá no sabías cómo hacerlo pero… se te olvidó enseñarme a dejarte, a dejar de amarte y de querer estar en tus brazos. Y ahora, en mi habitación, con el ordenador en mi regazo, acabado de bañar, tan sólo vistiendo mi cuerpo mi propio olor corporal, recuerdo, tarde en la madrugada lo que no me enseñaste y ahora tanto quiero aprender. Tu ausencia, el que no estés conmigo, duele, duele mucho. Mi recuerdo no quiere dejarte ir, poco me queda si no estás tú, casi todo lo perdí; mi inocencia, mi pureza, mi razón, mi corazón…, a mí mismo me perdí.

No me enseñaste cómo estar sin ti, fue lo único que se te olvidó enseñarme.

domingo, 27 de junio de 2010

Actualizo.

Les cuento. Me voy a Francia este próximo sábado y he querido actualizar el blog. Dejaré las historias un poco de lado después de esta última y utilizaré esto como diario para contarles mi viaje. Siempre les digo que tengo historias que, por un motivo u otro, no subo al blog, muchas veces porque no me gustan. Esta la escribí hace poco, tengo muchas otras mejores pero me apetece compartir esta con ustedes.

Una y cincuenta, dos menos diez.
(Miércoles, 23 de julio, 2010.)

La herida sigue sangrando, mis ojos siguen llorando, mi mente..., mi mente sigue pensando. Mi cuerpo espera tus abrazos. Me sigue doliendo tu recuerdo. Dije haber querido eliminar casi cualquier resto de ti pero vano engaño cometí; tus mensajes siguen en mi móvil, tus fotos, tus correos electrónicos...
Hoy, esta noche tu imagen vino en amargo sueño a mi cabeza y al despertar creí ser capaz de aguantar, creí ser fuerte por fin para verte, leerte y recordarte de nuevo mas mientras mi bolígrafo sangra tinta negra, mis lágrimas sazonan con borrones sin pedirme permiso el impoluto blanco de mi hoja. Me sigues doliendo... Te sigo amando.
Elliot GueJi.

lunes, 31 de mayo de 2010

Bien... Nueva historia.

"Eso no me sirve"... pero lo necesito.
(Sábado, 29 de mayo, 2010.)
-Corría, en dirección opuesta a la de mi amor, corría. Las últimas palabras que se escaparon de mis labios fueron "eso no me sirve" después de decirlas escapé con lágrimas en los ojos y dejándole solo sin casi darse cuenta de lo que pasaba.
Unos minutos antes habíamos compartido la misma cama entre besos, abrazos y confidentes sonrisas. Un millón de seres inanimados llenos de algodón a los que él le había puesto nombre fueron testigos de nuestro encuentro. Empezó tan inocente como en anteriores veces, siguió apasionadamente y termino en catástrofe... De su dulce boca escaparon amargas palabras que hicieron romperse en mil pedazos a mi mustio corazón, fue entonces cuando corrí, acabé cerca de mi costera casa a lo lejos ví como el mar golpeaba la dura roca tal y como sus palabras habían golpeado mi cabeza y aún su eco sonaba dentro. Lo más fácil hubiése sido tirarme allí, a lo lejos, a esa zona tan peligrosa para acabar con aquel tremendo sufrimiento que no sé cómo puede soportar mi enjuto cuerpo. Lágrimas caían de mis mejillas, ahora caminaba lento, muy lento, no quería llegar a casa, estaba descompuesto y no quería que nadie notara las tribulaciones de mi alma pero aún así entré en casa y presto llegué a mi cuarto donde tumbado nuevamente empecé a llorar.
Aquí, en mi destartalada cama, después de todo, con los ojos empañados aún, yazco en mi cama, oliendo a su cuerpo, con el corazón roto y el alma herida...

jueves, 22 de abril de 2010

Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.

Que gusto me da escribir cosas como estas cargadas de inspiración, con las que me encuentro a gusto y no las tengo que revisar por si acaso. Espero que disfruten como disfruté yo al escribirla.
(Youtube parece que ya no permite insertar vídeos, de todas maneras les dejo este link para que escuchen mientras leen: http://www.youtube.com/watch?v=wDa03_EHdJU&feature=related)
¿Te he dicho que soy cautivo?
(Jueves, 22 de abril de 2010.)



-Cautivo... Cautivo... Cautivo de su mirada, de su figura, de su imagen, cautivo de sus abrazos, de sus manos, de su cuello, de su espalda y pecho, cautivo de sus labios, cautivo.
Cautivo del sabor de sus besos, del tacto de sus abrazos, del olor de su cuerpo. Cautivo de su ser, de lo externo y de lo interno. Cautivo de su voz, de sus dientes mordiendo mi cuello, de sus labios besando cada parte de mi infantil cara. Cautivo desde la noche en la que nos conocimos y cautivo desde el instante que lo vi acercarse a mi, desde que caminamos por aquella fría noche de tormenta en nuestra cabeza por lo que sentíamos, noche de confusión, de vergüenza extrema. Cautivo de la arena de playa que pisamos, de la conversación que tuvimos, de aquella noche estrellada, de la escena que nos montamos. Cautivo de su alma, de su corazón, de cada milímetro de su cuerpo. Cautivo del amor que siento, de la desesperación por verlo cautivo de mi cuerpo...

jueves, 14 de enero de 2010

Still lookin' for...



Anatomía del corazón 2.
(Martes, 12 de enero, 2010.)

Abrí la puerta, chirriaba, el eco resonó en la fría habitación y el piso crujió advirtiéndome el peligro que allí se hallaba. Encendí la lamparilla de aceite y una incandescente luz amarilla inundó cada rincón de la sala.
Lo vi; rojo, anguloso, cortante, caliente.., roto. Cogí cada pieza, me cortaba pero no sangraba, lo intenté recomponer trozo a trozo mas no podía. Rasgando la cortina hice un paño donde metí los cristalinos trozos y lo puse en el bolsillo de mi pecho en la chaqueta. Me dí la vuelta, bajé la vertiginosa escalera y salí del angosto edificio.
No sabía que hacer, fui al muelle de mi localidad, mirando la pantanosa agua mi propio reflejo me llamaba desde las profundidades. Entonces decidí atender la llamada.
Así lo hice...
En el fondo desde entonces yace mi cuerpo putrefacto, frío, rígido, violáceo.., y conmigo, en un paño, el roto corazón.

Elliot GueJi.



(Pintura; Noonday heat, Henry Scott Tuke)

viernes, 8 de enero de 2010

Looking for my little heart...

Anatomía del corazón.
(Viernes, 8 de enero, 2010.)

Hoy de nuevo despierto y escribo, mi letra se nota más desquiciada que nunca, perturbada quizá por una mala noche o por tu simple recuerdo. No aguanto ni un día más sin poder escuchar tu voz en mis oídos. Ni la música ya me sienta tan bien como tu varonil voz. Mi boca no habla, no hace caso y es que tus labios la han sellado para no volverse a abrir, expectantes aguardan, seguramente en vano, a ese beso que como a aquella vaga durmiente hiciera haga despertar de este cuasi-sempiterno letargo. Para acomodado en tu pecho, acoplado en tus costillas, vivir en tus brazos... Anclado en tu corazón.
Elliot GueJi.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Aurum.


El oro es un elemento químico de número atómico 79, situado en el grupo 11 de la tabla periódica. Es un metal precioso, blando, de color amarillo. Su símbolo es Au (del latín
aurum).

Queridísimo amigo.
(Lunes, 30 de marzo, 2009)

Brillante oro en su mano decrépita deslumbraba, la declaración de un fiel noviazgo pasado en profunda y tierna amistad le había confesado, que con esto su amor le había de ser declarado, pues su mirada como amigo no podía soportar, mucho menos sus noviazgos con los que siempre por las noches solía llorar.
Siempre sus palabras había
descontextualizado pero con tajantes palabras él se lo había dejado en claro. Para que no hubiera lugar a error síntesis de lo dicho también le había verbalizado.
Pero en palabras todo quedó.
Ni amistad, ni aprecio, ni cariño, ni siquiera respeto, al paso del tiempo en simple olvido todo quedó.

Elliot GueJi.

(Imagen: Danae riceve la pioggia d'oro, Tiziano Vecellio)

martes, 30 de junio de 2009

Experiencias.

Últimamente todos mis manuscritos son basados en experiencias relacionadas con el amor. Eso me asusta, no quiero escribir por desengaños, no quiero que escribir lleve intrínseco una mala experiencia en el amor.
Pero de momento es, de lo único que tengo, lo que me gusta. (Es un poco libre...)


Soñé.
(Lunes, 29 de junio, 2009)

Soñé con tus tiernos brazos,
y también con tus ásperas manos.
Soñé que una noche, besaba tus costados
mientras aprendías la posición de cada lunar,
terminaba siempre en tu seno recostado,
sentía que de esta manera no volvería a amar.
Soñé con el sabor de tus labios,
y que algún día terminaría por tocarlos.
Soñé que conmigo crecías,
y que daños y miedos tu ya no tenías.
...
Soñé con besar tus labios,
quizá soñé demasiado...

Elliot GueJi.

lunes, 17 de noviembre de 2008

A veces no se quiere amar... A nadie.

Amor de la tercera.
(Miércoles, 29 de octubre, 2008)

-Cuando el blanco fulgor de la mañana iluminó en sedoso destello, las blancas sábanas dejaron entrever el dulce cuerpo de una pálida fémina, sus níveos brazos abrazaban la almohada ahogada por la presión de sus lánguidos dedos .
Aterida, torció la cabeza y alcanzó a ver el sonrosado rostro de un joven de rojo y rizado cabello, tornó la cabeza hacia la almohada intentando no llorar, había venido otra vez, su corazón estaba exhausto por la tantas veces que se había roto.
Sabía a lo que venía, se fijó de nuevo y vio en su hombro su vetusto carcaj, de este él se dispuso, como las anteriores veces, a sacar una de sus flechas para atravesar con rojo estrépito el corazón de ella.
Ella imploró a su dulce malhechor que no la destrozara con otro profundo amor pues ya en su cuerpo no había cabida para otro límpido amor.
Cuando él se alejó, ella llorando amarró con sus apergaminadas manos su canoso pelo con una opulenta traba de plata y cubrió sus arrugadas manos con las sábanas donde antes lloró.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Tengo algo que decir...

Antes de escribir lo siguiente tengo que decir que es la primera vez que escribo poesía. No tiene gran virtuosismo pues, además de no saber escribir poesía, la métrica no es muy buena, pero tiene un gran sentido en mi vida.

-Poema I: Mi amor...
(Martes, 28 de octubre, 2008).




-Beso sus carnosos labios,
me acaricia con sus tiernos brazos.
Y ahora corro a la desesperada,
porque no quiero sentir dolor.
Soy un alma descorazonada,
me he quedado sin razón
y siento un horrible rubor,
que me impide articular palabra
Y ahora lloro como alma destrozada
porque siento un terrible dolor.

Elliot GueJi.


sábado, 8 de noviembre de 2008

Trabajo de literatura... Es lo que tiene ser estudiante.

-Carta de amor I.
(Martes, 8 de octubre, 2008)

-Me hallo en el sepulcral silencio de mi lúgubre habitación, taciturno, mirando por la ventana con la vana esperanza de ver tu impoluto cuerpo tras la fría lluvia que ahora choca contra el encorchado alféizar de mi ventana.
Verte anoche me ha creado más dolor que el placer absoluto de aquel breve momento.
Recordando estoy cuando nos sentamos frente a la chimenea con la luz de tan sólo unas cuantas velas, escuchando el crepitar de la madera, sonriendo cual colegial niño frente a ti mi delicioso y dulce helado.
La pasión desbordante de aquella efímera noche produce un consistente nudo en mi garganta que me impide articular palabra.

-He de decirte que nuestro encuentro de ayer a repercutido en mi salud hoy, demasiadas emociones, casi tantas como comida hubo allí.
Ahora, tumbado en mi cama, febril por el cambio de temperatura, pienso en todo lo ocurrido, además de lo de ayer, lo de estos últimos años.
Compartir mi vida contigo ha sido una de las pocas veces en las que he acertado.
Sin suerte en el juego ni amor pleno, contigo he encontrado todo lo que siempre he añorado.

Elliot GueJi.

viernes, 31 de octubre de 2008

El amor es siempre efímero.

-Amor... Después morir.
(Lunes, 18 de agosto, 2008)
Dos cuerpos yacían juntos, unidos, fundidos por un abrazo. Tierno amor se respiraba en la lóbrega habitación de aquel motel sólo iluminada por la débil luz de una enferma vela.
La ventana abierta zarandeaba la luz de aquella vela ya casi consumida.
Se miraban entre sí, leían sus almas, saboreaban sus pensamientos, tocaban aquel sentimiento que entre ellos llamaron amor.
Ya no había nada que decir, ya no tenían nada que hacer.
Sintieron que sus vidas ya habían sido completadas la una por la otra.
No existía ya causa por la que luchar.
Ya no tenían por qué vivir.
Muertas ya sus almas dieron paso a sus efímeros corazones que lentamente dejaron de latir al unísono.
La vela se consumió como se habían consumido ellos.
Radiante luz del astro rey entró entonces en la habitación paz se respiró en aquella habitación y todo por fin acabó.

Elliot GueJi.