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sábado, 11 de julio de 2015

Me expreso. 1


Y resulta que un día te despiertas por la mañana, después de haber tenido una noche confortable pero estás triste, desganado, con miedo. Te paraliza, te deja tumbado, pensando en qué ha podido desencadenar esto. Y es que no sé si será que la serotonina o endorfina no se ha liberado lo suficiente o un mal sueño, subconsciente, se ha apoderado de mi día hoy.
El caso es que el miedo me oprime el pecho y en la barriga siento algo extraño.
Sólo quería compartir algo con ustedes porque así me desahogo y actualizo el blog.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Nacer, crecer, reproducirse y morir.

Crecí.
(Domingo, 5 de diciembre, 2010).



     Crecí mirando por la ventana, apoyado en sus bastidores, sintiendo el sol abrazando mi piel y el viento susurrando en mi oídos mientras movía mi cabello. Crecí buscando en la calle gente interesante, mirando los edificios cercanos husmeando en vidas felices.
Crecí imaginando que los jardines de mi bloque eran un exuberante bosque en el que encontrar un remanso de paz. Crecí suspirando por una vida mejor, por no encontrarme en una deprimente casa, hacinado, con ganas de volar...
Crecí en una familia desestructurada, con una madre enferma y tres hermanos enfermantes, sin la figura de un padre, sin casi amor, sin casi atención..., sin casi querer vivir.
Crecí siendo homofexible, juzgado, escondido, con furtivas visitas a sitios donde me sentía algo más libre, aquellos chats en los que estaba a disposición de veinteañeros burlones, de cuarentones pedófilos y de niños en mi misma situación.
Crecí bajo el influjo de una religión milagrera, fetichista, una religión ceremoniosa, pidiéndole ayuda a mi Dios, sin entender por qué no me hacía caso, ¿me había portado mal?
Crecí buscando salidas, luchando a contra corriente, con desgana y falta de fuerza, crecí débil, famélico, depresivo, melancólico, taciturno. Crecí con la lentitud del recuento de minutos y horas pero con la rapidez del paso de los días.
Crecí, sin darme cuenta y sin disfrutar, rápido, crecí.

lunes, 31 de mayo de 2010

Bien... Nueva historia.

"Eso no me sirve"... pero lo necesito.
(Sábado, 29 de mayo, 2010.)
-Corría, en dirección opuesta a la de mi amor, corría. Las últimas palabras que se escaparon de mis labios fueron "eso no me sirve" después de decirlas escapé con lágrimas en los ojos y dejándole solo sin casi darse cuenta de lo que pasaba.
Unos minutos antes habíamos compartido la misma cama entre besos, abrazos y confidentes sonrisas. Un millón de seres inanimados llenos de algodón a los que él le había puesto nombre fueron testigos de nuestro encuentro. Empezó tan inocente como en anteriores veces, siguió apasionadamente y termino en catástrofe... De su dulce boca escaparon amargas palabras que hicieron romperse en mil pedazos a mi mustio corazón, fue entonces cuando corrí, acabé cerca de mi costera casa a lo lejos ví como el mar golpeaba la dura roca tal y como sus palabras habían golpeado mi cabeza y aún su eco sonaba dentro. Lo más fácil hubiése sido tirarme allí, a lo lejos, a esa zona tan peligrosa para acabar con aquel tremendo sufrimiento que no sé cómo puede soportar mi enjuto cuerpo. Lágrimas caían de mis mejillas, ahora caminaba lento, muy lento, no quería llegar a casa, estaba descompuesto y no quería que nadie notara las tribulaciones de mi alma pero aún así entré en casa y presto llegué a mi cuarto donde tumbado nuevamente empecé a llorar.
Aquí, en mi destartalada cama, después de todo, con los ojos empañados aún, yazco en mi cama, oliendo a su cuerpo, con el corazón roto y el alma herida...

lunes, 19 de abril de 2010

A la recherche du temps perdu...

-->Sommeil avant l'heure.
(Lunes, 19 de abril, 2010)
Impetuosa tormenta súbita en mi cabeza desataba su pensamiento, el repicar de las grandes gotas como jamás antes vi enmudecía el mundo, las nubes ensombrecían aquel azul cielo antes estrellado, si estaba oscuro más oscuro aún quedó. Truenos y centellas, también irascibles rayos que con furia resquebraja mi cuerpo. El viento fiero y oculto bamboleaba mi enjuto cuerpo a su gusto y con ficticias cadenas ataba mis manos y pies. El frío me abrazaba en un intento de consolarme mas sólo consiguió dejar mis labios violáceos y hacerme tiritar. La arena se infiltró en cada rincón de mi casta piel, allanó mi ser buscando mis secretos más inconfesables, se aunó con el agua traicionera y acaparadora formaron un dúo conspirador y quisieron hacerme suyo para siempre y de alguna manera la consiguieron, de ellas es ahora mi corazón. Roto, confundido, atormentado, vago solo por el más estrecho límite del precipicio en el que se ha convertido mi vida. Mis pies resbalaban y, en cualquier momento, la posibilidad de caer a el abismo.

(Música: Violin Concerto ('L'estate', The Four Seasons) for violin, strings & continuo in G minor, Op. 8-2, RV 315- Presto, de Vivaldi. Es algo acelerada esta versión.)